Los microcréditos… ¿Por qué pueden salir caros?

En este artículo te abrimos los ojos sobre los microcréditos… ¿Es recomendable pedir un microcrédito? ¿Cuándo te interesa recurrir a los microcréditos? ¿Qué condiciones ocultan este tipo de pequeños préstamos? ¿Por qué se conceden con tanta facilidad?

Todas las claves para entender por qué un microcrédito te puede acabar saliendo muy caro.

Cuidado con los microprestamos

En pocos años de existencia, los microcréditos han adquirido muy mala fama. ¿Por qué un microcrédito puede acabar arruinándote la vida?  Estos pequeños préstamos nacieron con la idea de poder poner a disposición de la población más vulnerable pequeños préstamos. Pero lo que surgió como una solución social, se han convertido en todo un problema para los más desfavorecidos. En la práctica, están dirigidos a personas sin trabajo fijo o con un historial de crédito desfavorable; es decir, a los que nadie más les presta ni un céntimo. ¿Y por qué? Pues porque el compromiso que adquieres suele conllevar el pago de altos intereses; y más, si te demoras en pagar alguna cuota. 

Por un lado están los microcréditos, con los que puedes conseguir hasta 3.000 euros. También existen los minicréditos, que son para un máximo de 900 euros. Te los puede conceder un banco, una entidad social y entidades públicas y privadas de crédito. 

¿Cláusulas abusivas?

Los que ofrecen las entidades privadas de crédito, las empresas prestatarias, son los más accesibles, los que te lo dan prácticamente al instante sin pedirte ninguna documentación. Sin embargo, suelen ocultar cláusulas que te pueden llevar a acabar pagando 10 veces lo que te prestaron

Empresas como Vivus, Wonga o Kredito24 se dedican principalmente a este tipo de préstamos. Si sólo les pides menos de 600 euros, y es la primera vez, los intereses y comisiones son bastante aceptables. De hecho, casi te lo dejan hasta gratis

El problema viene cuando pides el segundo microcrédito, el que ya no es el de bienvenida. Puedes acabar pagando hasta un 22 % de intereses. Un ejemplo: Si pides 3.000 € a 3 años, acabarás pagando 6.565 €, más del doble de lo que pediste. 

Y ya no hablemos si te retrasas en los pagos. La comisión mensual por impago en una cuota ronda entre los 60 € y los 100 €, así que ya te puedes imaginar hasta que cifras puede acabar ascendiendo la deuda si te ves obligado a no poder pagar unos meses al quedarte en paro. 

Pero ahí no acaba la cosa, también te pueden aplicar intereses de demora que llegan al 1,5 % diario; con lo que un préstamo de 300 € puede acabar acumulando en pocas semanas 3.000 € de deuda.

Además, por si no tuvieras suficiente, cada mensaje que te manden diciéndote que te estás retrasando en el pago, te lo cobrarán por lo que tendrás que sumar 30 € más a la semana por su SMS.

Debes tener en cuenta que estas empresas trabajan con grandes bufetes de abogados y 10 de cada 100 microcréditos acaban en los tribunales, con alguna propiedad o sueldo embargado tras una sentencia condenatoria por impago. 

Como conclusión, no te dejes llevar por las facilidades que estas empresas te ofrecen, nadie da nada gratis en esta vida. El negocio contigo lo van a hacer por otro lado. Ellos saben que estás sin un duro cuando te lo conceden; igual que saben que la justicia les ayudará a recuperar ese dinero. Muchos microcréditos te llevaran a no tener dinero a fin de mes y te veras obligado a refinanciar tus deudas.

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